El Licenciado Bartolo Pironcha tiene una larga relación con los Mandalas.
Desde su más tierna infancia fueron famosos en el Bayio sus "Mandalas a comprar" "Mandalas a ordenar" "Mandalas a limpiar" "Mandalas a lavar" "que con los años se convirtieron en "Mandalas a laburar" "Mandalas a hacer callar a esos pibes"...
Hasta que un día, Charles Gilchrist entró en su vida, y con sus mandalas, Phi, La divina proporción, el número de oro, la espiral logarítmica, la Geometría Sagrada, obraron la transformación existencial del Licenciado Bartolo Pironcha, haciendo que el compás se convirtiera en la prolongación de su mano y el Cubo de Metatron, su fuente inspiradora...
