Pero es bastante incómodo y poco práctico...
Tampoco funcionamos con una memoria como las de los ordenadores... Así que no podemos reemplazarla...
Sin embargo existe en nosotros una habilidad potencial... Aprender a manejar eso que vamos viviendo y tanto pesa, desactivar el dolor, convertir la amargura, dejar que todo drene y transmutar, quedándonos sólo con aquello que nos ayuda de veras a VIVIR...
Así como los organismos excretan y eliminan todo aquello que es tóxico o nocivo, podemos ir de a poco entrenándonos en discriminar qué conservar activamente y qué eliminar porque a la larga se convertirá en un lastre, en algo que nos enferme de odio, de resentimiento, de amargura y nos marchite el corazón...

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